ALQUÉZAR GUARA 1 - gaztejarduerak
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El día empieza pronto, a las 9:00, en la estación de autobuses. Con mucha ilusión, ganas y también algo de incertidumbre por descubrir lo que nos espera, ponemos rumbo a Alquézar.
Durante el viaje en autobús conocemos a nuestros compañeros y compañeras, así como a las monitoras que nos acompañarán en esta aventura. Al llegar, Alquézar nos sorprende con unas vistas increíbles y un pueblo lleno de cultura, historia y tradición.
Nada más llegar, entramos a comer. Disfrutamos de unos ricos macarrones de primero y de albóndigas con cuscús de segundo, cogiendo fuerzas para todo lo que nos espera.
Después de comer nos reunimos con nuestros grupos de referencia y conocemos a los monitores que nos acompañarán durante estos días. Enseguida nos ponemos el bikini o el bañador y nos dirigimos a la piscina.
Allí, tras un buen baño y un mejor bocata de chorizo, hacemos juegos para conocernos mejor: corremos, reímos, trabajamos en equipo y hasta jugamos un increible bingo.
Regresamos al albergue para prepararnos para la cena. Los guisantes con tomate, aunque estaban exquisitos, no terminan de convencer a nuestros pequeños adolescentes, pero el pollo con patatas triunfa entre todos.
Con las pilas cargadas, nos calzamos y ponemos rumbo al pueblo para participar en una espectacular gincana en la que debemos resolver los seis enigmas de Alquézar. A través de las pruebas aprendemos sobre la historia del pueblo, su gastronomía, palabras de origen árabe y muchas curiosidades más.
De vuelta en el albergue llega el momento de descansar. Una vez en nuestras camas, todavía queda energía para dar un poco de guerra a los monitores de guardia. Poco a poco vamos cayendo rendidos y, por primera vez en todo el día, el silencio se apodera de la Escuela Refugio de Alquézar.
El día empieza pronto, a las 9:00, en la estación de autobuses. Con mucha ilusión, ganas y también algo de incertidumbre por descubrir lo que nos espera, ponemos rumbo a Alquézar.
Durante el viaje en autobús conocemos a nuestros compañeros y compañeras, así como a las monitoras que nos acompañarán en esta aventura. Al llegar, Alquézar nos sorprende con unas vistas increíbles y un pueblo lleno de cultura, historia y tradición.
Nada más llegar, entramos a comer. Disfrutamos de unos ricos macarrones de primero y de albóndigas con cuscús de segundo, cogiendo fuerzas para todo lo que nos espera.
Después de comer nos reunimos con nuestros grupos de referencia y conocemos a los monitores que nos acompañarán durante estos días. Enseguida nos ponemos el bikini o el bañador y nos dirigimos a la piscina.
Allí, tras un buen baño y un mejor bocata de chorizo, hacemos juegos para conocernos mejor: corremos, reímos, trabajamos en equipo y hasta jugamos un increible bingo.
Regresamos al albergue para prepararnos para la cena. Los guisantes con tomate, aunque estaban exquisitos, no terminan de convencer a nuestros pequeños adolescentes, pero el pollo con patatas triunfa entre todos.
Con las pilas cargadas, nos calzamos y ponemos rumbo al pueblo para participar en una espectacular gincana en la que debemos resolver los seis enigmas de Alquézar. A través de las pruebas aprendemos sobre la historia del pueblo, su gastronomía, palabras de origen árabe y muchas curiosidades más.
De vuelta en el albergue llega el momento de descansar. Una vez en nuestras camas, todavía queda energía para dar un poco de guerra a los monitores de guardia. Poco a poco vamos cayendo rendidos y, por primera vez en todo el día, el silencio se apodera de la Escuela Refugio de Alquézar.


