ALQUÉZAR GUARA 5 - gaztejarduerak
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Nos despertamos bajo la luz del sol y con algún que otro egun on del monitorado que nos anima a espabilar. Todavía nos quedan los seis kilómetros que nos separan del albergue, así que toca recoger el saco de dormir, la esterilla, desayunar y preparar las mochilas.
Con nuestros mejores outfits para combatir el calor, gafas de sol, gorra y una buena capa de crema solar, comenzamos la marcha de vuelta.
La ruta empieza prácticamente llaneando, pero pronto aparecen los primeros desniveles. Tras aproximadamente una hora y media caminando, el calor empieza a apretar, así que hacemos una parada en el río para refrescarnos. Entre rocas y agua bien fresquita disfrutamos de un baño que nos devuelve las energías.
Después de reponer fuerzas con un pequeño almuerzo, volver a echarnos crema solar y dar un buen trago de agua... llega la parte más exigente: las famosas zetas. Algunos las afrontan con calma y otros aprovechan para intentar batir algún récord personal, pero todos consiguen superar el reto.
Al llegar al albergue dejamos las mochilas y nos vamos directamente a comer. El menú de hoy: patatas con chorizo y flamenquines. Aunque, siendo sinceros, el mejor espectáculo no estaba en los platos, sino en las caras de más de uno. Entre cabezada y cabezada, alguno estuvo a punto de quedarse dormido antes de terminar de comer.
Después llega un merecido rato libre en la piscina, una buena ducha y una tarde mucho más tranquila. Hoy toca elegir entre diferentes talleres: pulseras de aceite, henna, customización de ropa, bisutería, llaveros de cuero y muchas opciones más. Después de varios días de actividad intensa, nuestros campistas agradecen un rato para sentarse, charlar y dejar volar la creatividad.
Para cenar disfrutamos de paninis con patatas fritas, el combustible perfecto para afrontar la velada nocturna.
Esta noche jugamos a Rommel y Montgomery, un clásico de los campamentos en el que dos equipos ponen a prueba su estrategia, coordinación y trabajo en equipo para cumplir su misión.
De vuelta al albergue celebramos la asamblea con los grupos de referencia, compartimos cómo ha ido el día y, sorprendentemente, aún les queda energía para hablar. Poco a poco, el silencio se hace patente. Toca descansar para recuperar fuerzas para mañana.
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