ALQUÉZAR GUARA 8 - gaztejarduerak
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Hoy cambiamos un poco la rutina y ponemos rumbo a Graus, donde nos espera una jornada de lo más especial.
Nada más llegar comienza un reto de esos que enganchan desde el primer minuto. Cada grupo recibe una simple servilleta de bar y un objetivo: conseguir, únicamente a través del trueque, objetos cada vez más valiosos. Toca sacar la mejor versión de nuestros negociadores, hablar con la gente del pueblo, echarle imaginación... y os sorprendería la cantidad de longanizas de Grais que consiguieron los zagales. La creatividad, la iniciativa y la cara dura (de la buena) dieron resultados sorprendentes.
Con las mochilas un poco más llenas, llega la hora de comer. El menú de hoy: bocadillo de lomo con queso, patatas fritas y un Huesitos de postre. Un picnic ideal para recuperar fuerzas.
Por la tarde nos desplazamos hasta un entorno privilegiado junto al pantano. Allí disfrutamos de un buen baño, de un rato para jugar, descansar y compartir tiempo juntos. Son esos momentos tranquilos en los que, casi sin darse cuenta, nuestros adolescentes demuestran todo lo que han ido construyendo durante estos días: resuelven pequeños conflictos por sí mismos, se apoyan entre compañeros y encuentran un espacio donde hablar con naturalidad de lo que les preocupa o simplemente de cómo se sienten.
La amenaza de tormenta parecía querer complicarnos el plan, pero el tiempo nos dio una tregua y pudimos realizar la actividad de piragüismo. Aprovechando la tranquilidad del agua y un atardecer espectacular, remamos entre risas, carreras improvisadas y retos para comprobar quién era capaz de mantenerse más tiempo en equilibrio... aunque, siendo sinceros, en más de una piragua el desafío terminó en chapuzón.
Antes de regresar al albergue recuperamos energías con un bocadillo de chorizo y queso y una manzana.
Ya de vuelta, llega el momento de enseñar con orgullo todo lo conseguido durante el trueque. Hay quien vuelve con auténticos tesoros y quien sigue convencido de que aquella longaniza era la mejor inversión posible.
Como cada noche, terminamos el día con la asamblea por grupos de referencia, compartimos las anécdotas de la jornada y ponemos rumbo a la cama. Después de un día tan completo... hoy nadie necesita que le recuerden que toca dormir.


