ALQUEZAR GUARA 6 - gaztejarduerak
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Volvemos a la rutina... aunque un poco diferente. Hoy el despertador suena antes de lo habitual y nos levantamos sobre las 7:30, con los ojos aún legañosos y los movimientos a cámara lenta.
Tras un buen desayuno nos dividimos en dos grandes grupos: unos disfrutarán de la actividad de barranquismo y otros se enfrentarán a la escalada. Con las mochilas preparadas, bajamos hasta las piscinas, donde nos esperan los monitores técnicos que nos acompañarán durante toda la jornada.
Hoy os contaremos un poco más sobre la actividad de barranquismo.
Al encontrarnos con los técnicos recibimos todo el material necesario: neopreno, chaqueta, escarpines, arnés y casco. Con una curiosa técnica convertimos todo el equipo en unas prácticas mochiprenos, que cargamos a la espalda durante el tramo de aproximación.
Comenzamos una caminata de aproximadamente una hora hasta el inicio del descenso. Una vez junto al río llega uno de los momentos menos esperados del día: ponerse el neopreno. Entre risas, ayuda mutua y alguna que otra contorsión para conseguir subir la cremallera, por fin estamos listos para empezar la aventura.
A partir de ahí nos dejamos guiar por los monitores especializados, que nos acompañan entre cuevas, pasos estrechos y saltos, explicándonos en todo momento cómo superar cada tramo con seguridad. Poco a poco, siguiendo el cauce del río Vero, llegamos hasta el puente de Villacantal, donde aprovechamos para inmortalizar el momento con una foto de grupo antes de emprender el camino de vuelta.
De regreso al albergue nos espera la comida: garbanzos y albóndigas. Y, como empieza a ser tradición después de las actividades más intensas, más de uno lucha por mantener los ojos abiertos durante la sobremesa.
Después disfrutamos de un merecido rato en la piscina y, por la tarde, nos esperan el Kuskusero, o buzón del amor, y una serie de retos por equipos. Entre muchas risas, nuestros adolescentes tienen que resolver diferentes desafíos en los que la cooperación, la comunicación y la confianza entre compañeros son la clave para superarlos.
Al terminar regresamos al albergue para ducharnos y cenar. El menú de hoy: sopa de fideos y sanjacobos con patatas fritas. Como podéis imaginar... fue todo un éxito.
La velada ofrece dos opciones para que cada uno disfrute a su manera. Los más futboleros aprovechan para ver el partido, mientras que quienes prefieren un plan más tranquilo terminan algunos talleres que habían dejado a medias. Al final, todos encuentran su espacio y disfrutan de la noche.
Antes de irnos a dormir nos reunimos con nuestros grupos de referencia para compartir cómo ha ido el día y despedir la jornada. Poco a poco vamos subiendo a las habitaciones. Mañana nos espera otro gran día.
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