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Atardecer mientras caminamos
ALQUEZAR GUARA 4
04-07-2026

Empezamos el día bajando a desayunar para coger fuerzas. Nada más terminar, la Comisión Basurilla nos da una gran sorpresa: ¡las habitaciones están más limpias que nunca! Parece que nuestros artistas del orden se han puesto las pilas y la competición entre habitaciones está en su momento más glorioso.

Sin perder tiempo, nos ponemos el bañador y nos dirigimos a la piscina, donde nos esperan seis divertidas postas. Ponemos a prueba nuestra puntería en el chito y los bolos tradicionales, descubrimos el watsu, jugamos al cornhole y disfrutamos de muchas otras pruebas. Algunas requieren más movimiento que otras, pero todas tienen algo en común: cada cierto tiempo toca un chapuzón obligatorio para combatir el calor. 

Al terminar los juegos llega la hora de comer. El menú nos ayuda a recuperar energías para afrontar una tarde muy especial.

Después de comer volvemos a la piscina. Además de disfrutar de un baño refrescante, algunos aprovechan para echarse una siesta a la sombra, mientras otros juegan a las cartas, hacen pulseras o simplemente disfrutan del rato libre con sus compañeros.Tratamos de hacer una foto grupal, pero alguno seguía en los brazos de Morfeo...

Sobre las 18:00, después de merendar un bocadillo de jamón cocido, regresamos al albergue para preparar nuestras mochilas... ¡Esta noche hacemos vivac!

Aprendemos a preparar una mochila de fortuna, qué es imprescindible llevar y cómo organizar todo para no cargar más de la cuenta. Con todo listo, sobre las 20:00 comenzamos una caminata de unos seis kilómetros hasta el pueblo de Asque, muy cerca de Alquézar. En total, entre lo recorrido hoy y lo que queda mañana, realizaremos una ruta de 12km con 800 metros de desnivel.

Al llegar disfrutamos del pícnic que nos habían preparado y, con las últimas luces del día, continuamos hasta el lugar donde pasaremos la noche.

Antes de dormir recibimos las últimas instrucciones: cómo evitar que los zorros se lleven nuestras zapatillas, qué hacer para no convertirnos en el bufet de los mosquitos y algún que otro truco para pasar una buena noche al aire libre.

Con todo preparado, nos acomodamos en nuestros sacos y nos dejamos sorprender por un cielo repleto de estrellas. Una noche diferente que, sin duda, será difícil de olvidar.